Cinco cosas que debemos evitar al hacer un documento de texto

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Email this to someone

Métodos que pienso que son muy habituales a la hora de trabajar con procesadores de texto y que, evitarlos nos ayudará a tener más control sobre la presentación final del documento.

Debemos evitar:

  1. Crear saltos de página mediante marcas de párrafo sin texto. La razón es que este procedimiento nos situará en el punto que deseemos pero, si en una edición posterior añadimos texto antes de esas marcas de párrafo, lo que deseábamos que estuviese al comienzo de una página se habrá desplazado hacia abajo. Igual ocurre si se cambia el tamaño de la fuente, por ejemplo, o si, simplemente, se imprime en otra impresora distinta. Los documentos varían, aunque sea mínimamente, según la impresora con la que se vaya a imprimir. Así, es posible que una línea se desplace de una a otra página en función de la impresora establecida en ese momento en la máquina en la que se esté viendo el documento.
     
  2. Dar formato a los títulos de forma individual. La razón es muy simple: Corremos el riesgo de dar diferente formato a dos títulos del mismo nivel, con lo que eso supone para el lector de ese documento. La información se asimila mucho más fácilmente si está bien estructurada. Tener dentro de esa estructura los títulos con el mismo tipo de letra y el mismo tamaño evitará dudas al lector. Por otra parte, hacerlo de forma automática, permitirá, si queremos, cambiar posteriormente el formato de todos los elementos de un solo golpe.
     
  3. Separar los párrafos mediante marcas de párrafo sin texto. La razón es que ayudará a definir el formato de los elementos estructurales del documento. Creo que necesito un ejemplo para explicar esto: Una de las definiciones típicas de un título es que el párrafo en el que se encuentre se mantenga unido al siguiente con el fin de evitar que aparezca [el título] al final de una hoja y que no haya texto a continuación. Si después de este título insertamos una márca de párrafo sin texto para forzar a que el texto que aparezca a continuación vaya un poco separado del texto del título, estaremos engañando al programa, que pensará que existe texto en ese párrafo en blanco por lo que es posible que aparezca al final de la hoja; aunque no sea en el momento de esa edición, sí si nuevamente se modifica el texto insertado con anterioridad.

     
  4. Crear la sangría de primera línea mediante el tabulador o, peor todavía, con el espaciador. Por dos razones: Porque pierdes tiempo pulsando la tecla en cuestión cuando puedes definirlo en el párrafo y lo hará automáticamente y porque pierdes el control sobre la distancia a que quieres sangrar esa primera línea. En el caso de hacerlo con el espaciador, porque va a resultar difícil que no lo hagas a una distancia diferente en cada párrafo.
     
  5. Hacer referencia a fragmentos de texto de forma directa. He de reconocer que esta no es muy habitual, pero es que necesitaba cinco para tener un título “más redondo”… Aclarada esta razón, intentaré también clarificar a qué me refiero con esta costumbre: De nuevo me parece que un ejemplo es la mejor opción para explicarme: “En la página cuarenta de un documento podemos indicar que el gráfico a que nos estamos refiriendo puede verse en la página diez”. La razón por la que no debemos hacerlo de forma directa es la misma que la apuntada en el primer punto (Crear saltos de página mediante marcas de párrafo sin texto). Y es que si, como ponemos en el ejemplo, apuntamos a la página diez y luego añadimos texto antes de esa página, esa que era la página diez puede convertirse en la once o doce o veinte, con lo que la referencia quedaría “huérfana”.
     

Entonces ¿Cómo he hacerlo? Lo veremos en el próximo capítulo 😉

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Email this to someone

Deja un comentario

Nombre
Correo electrónico
Web